Orgullo Badanero, espíritu Correr Asturias: conquistando el Pajariel entre monte y río

El 12 de abril de 2026, en Ponferrada, la Pajariel Trail, en su séptima edición, volvió a demostrar que no es una carrera cualquiera, sino una experiencia que mezcla dureza, paisaje y ese punto épico que este año venía marcado por un cartel donde el demonio acechaba entre llamas y senderos, aunque en la realidad no hubo fuerza capaz de detener al badanero Rubén López, perteneciente al club Correr Asturias, que tomó la salida en la modalidad de 10 kilómetros con algo más fuerte que cualquier desnivel: una dedicatoria muy especial para su hermano Ismael, quien hace tres años sufrió una durísima caída en bicicleta que lo dejó tetrapléjico, convirtiendo cada zancada en un gesto cargado de emoción y significado mientras el recorrido serpenteaba por las laderas del Pajariel con continuas subidas, bajadas técnicas y vistas privilegiadas sobre la ciudad; en lo puramente técnico la prueba de 10K presentó un recorrido aproximado de 10 kilómetros con unos 680 metros de desnivel positivo acumulado, salida a las 10:30 horas desde el entorno del Polideportivo Flores del Sil, terreno variado combinando pistas, senderos estrechos y tramos exigentes tanto en ascenso como en descenso que obligaron a gestionar fuerzas y ritmo desde el inicio; y ya en el tramo final del recorrido llegó uno de los momentos más llamativos de la jornada, cuando los corredores tuvieron que cruzar el río Sil agarrados a una soga debido al fuerte caudal, añadiendo un punto extra de aventura y exigencia a una prueba que ya venía castigando las piernas.

La prueba, perfectamente organizada, ofreció a los corredores avituallamientos bien distribuidos, un recorrido exigente pero disfrutable y un ambiente de esos que hacen afición, rematando la jornada con detalles que marcan la diferencia: duchas calientes para recuperar el cuerpo, servicio de fisioterapia para aliviar las piernas castigadas y un postcarrera a la altura con paella, bollos preñados de chorizo, jamón y la camiseta conmemorativa como recuerdo de batalla.

El ambiente estuvo además perfectamente conducido por dos speakers de auténtico nivel, por un lado el conocido Bécares de La Bañeza, referencia en este tipo de eventos, y por otro el propio Ismael, hermano de Rubén, que no solo estuvo presente en lo emocional sino también poniendo voz a la prueba, compartiendo micrófono mano a mano, aprendiendo uno del otro y demostrando que, más allá del cronómetro, la Pajariel Trail también fue una historia de superación, compañerismo y familia, y donde, pese a lo que advertía el cartel, el demonio no logró alcanzar a Rubén, que cruzó la meta con la satisfacción de haber completado mucho más que una carrera.

Gracias Mónica de Astorga Running por tu trabajo detrás de la cámara
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Ruta original, pero con salida y llegada de la casa del Botillo.

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